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domingo, 6 de abril de 2014

Acerca de los préstamos innecesarios

Hace relativamente poco, a los medios les ha dado por decirlo todo en inglés de manera exagerada y forzada, y los ciudadanos , como borregos, a repetir todas las tonterías que nos cantan en la tele. Como filóloga me hierve la sangre porque me resulta doloroso al oído y al sentido común, así que voy a empezar por definir lo que es un préstamo lingüístico para aquel que no lo sepa. Según la RAE en su cuarta acepción, que es la que se refiere al lenguaje y la que nos interesa, préstamo es << 4. m. Ling. Elemento, generalmente léxico, que una lengua toma de otra.>> Pero no lo toma porque sí. Ese es el matiz. Generalmente los préstamos se toman porque en la lengua receptora no existe la palabra para definir el objeto o concepto que se quiere expresar. Por ejemplo la palabra yogur, proviene del turco, porque es de esa zona de donde provienen los yogures.  Además con el tiempo las palabras se van adaptando al funcionamiento y la fonética de la lengua receptora. También es cierto que se toman préstamos por modas, influencias políticas vecindad entre lenguas... pero estos casos acostumbran a no terminar de cuajar, al menos de manera tan masiva como cuando se introducen, y se van perdiendo con el tiempo. Además, una cosa es que te invadan los romanos y te llenen la lengua de latinismos y otra muy distinta es que te pongas a importar palabras porque te parece una buena idea. Entre otras, ahora las autofotos son selfis, las magdalenas son muffins o cupcakes (palablra difícil de pronunciar donde las haya), los lápices de memoria son pendrives, los zuecos son clogs, y  los asesores son coaches ,palabra que la mayoría de los españoles pronuncia como <<coches>> para más recochineo. No hay necesidad, ya tenemos palabras para eso. Para mí el problema es que somos unos quijotes como la copa de un pino y tenemos un complejo de inferioridad como la catedral de Burgos. Y claro, todo lo de fuera nos parece mejor. En el panorama laboral ya es el colmo. Parece que los nombres de las profesiones han de ser impronunciables para darles más categoría. Señores, un assistant manager es un encargado de los de toda la vida, y va a seguir haciendo el mismo trabajo por mucho que su nombre se vista de seda. Querámonos un poquito más y defendamos lo nuestro que es doloroso descubrir que cuando los españoles inventamos algo le ponemos el nombre en inglés. ¿Porqué? ¿Acaso los ingleses le ponen a sus inventos el nombre en español? No. Pues eso, y si eres turco como el que inventó el yogur, pues le pones el nombre en turco, que no hay que avergonzarse del origen de cada uno, que a más variedad más riqueza y ya se encarga cada lengua de ajustar los préstamos cuando de verdad los necesita.

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